"Dora: 60 años icónicos"
Recordamos la historia de nuestra entrenadora y de su increíble trayectoria.
Luis Paredes


Dora Hernández, pionera del balonmano femenino y del deporte en Canarias es una de las personalidades del Balonmano Romade más importantes, estando desde los inicios de la entidad, pero incluso desde aquel momento su trayectoria era, y es, una de las más grandes en el balonmano canario y una de las grandes referentes en las categorías femeninas.
Su aventura en el balonmano comenzó en el año 1966, época en donde se encontraba trabajando en la mítica fábrica de Tirma ubicada en el barrio de Escaleritas, tras pasar toda su infancia y adolescencia en la localidad de Gran Tarajal en la isla de Fuerteventura, en aquel momento un pequeño pueblo pesquero con escasez de recursos. Y precisamente fue gracias a la empresa canaria la que hizo que Dora se introdujera en el mundo del deporte, debido a que en aquella época contaba con equipos de diferentes modalidades deportivas, entre ellas el balonmano, deporte con el que conecto gracias a su mentor en sus primeros años: Leoncio Castellano Arencibia, gran figura, impulsor del balonmano y el deporte en Gran Canaria, además de Presidente Honorífico del Balonmano Romade.


El Tirma es el punto de inicio de Dora en su carrera como jugadora en las categorías senior, junto con otras jugadoras memorables del inicio del balonmano femenino en Canarias. Aunque no toda su historia en este deporte transcurre en Gran Canaria, ya que durante dos años por motivos personales decidió continuar jugando en tierras chicharreras con equipos como el Pepsi Sansofé. Una etapa que, aunque Dora considera que surgió por un error, hizo que enriqueciera aún más su experiencia.
Dora se mantuvo como capitana del icónico AD Gran Canaria una vez volvió de Tenerife, obteniendo logros como el ascenso a la máxima categoría en 1976, un momento que recuerda con gran emoción debido al esfuerzo de todas sus compañeras por lograr ese hito, de la que fue protagonista al parar hasta un total de 7 penaltis, considerándolo su partido más importante, su “partido perfecto”, un logro que las volvió figuras reconocibles del deporte canario de la época junto al Canteras UD y su equipo masculino en las altas ligas.
La etapa de Dora Hernández como jugadora tuvo un trágico final en el año 1985, con el descenso de su equipo de la máxima categoría española, algo que, aunque supuso un duro golpe para ella, no fue el final de su relación con el balonmano, comenzando su trayectoria como parte del staff técnico. En esta etapa se une con otra de las personalidades más destacadas en su carrera, su mano derecha: Chicho Calero, comenzando así una segunda etapa dorada para Dora, obteniendo en este periodo su segundo campeonato de España, esta vez como segunda entrenadora del Somar infantil femenino, que tenía entre sus jugadoras al icóno del balonmano canario reciente Sayna Mbengue.


¿Y Dora y el Romade?
“Esperamos estar a la altura de los otros equipos”
La relación de Dora con esta entidad ha vuelto al club muy afortunado, con una figura como ella entre su equipo técnico y formando a generaciones de nuevos jugadores en la cantera del club de Tamaraceite; actualmente, Dora se encuentra en una temporada brillante como entrenadora del equipo alevín femenino, actualmente líder en la liga insular de su categoría, algo que supera incluso sus expectativas en inicios de la 2025/26 en declaraciones anteriores:
Con 60 años de balonmano a sus espaldas, Dora Hernández continúa con las mismas fuerzas desde sus inicios en los palos de las porterías, amando enseñar ahora a niñas y niños los valores del deporte y el trabajo en equipo, animando siempre tanto a jugadores como padres a formar parte de todos los momentos del equipo, ya sea desde el banquillo o incluso como aficionada en las gradas del Pabellón Leoncio Castellano.

